domingo, 23 de agosto de 2009

En mi reino mando yo!

He oído muchas veces sobre los celos de amiga, hasta hace unos años de hecho yo solamente era celosa con ellos, ahora y producto de ciertas cosillas que pasaron entre medio eso se extendió a la parte chentimental también.
Tengo un amigo, bueno varios amigos en realidad, pero uno en especial, él, se podría decir, es el que tiene más "estrellas". Somos amigos desde que nos vimos practicamente, aquel primer día de clases de primero medio; por cierto, él es quien me invita a sus club de toby, de hecho tengo la teoría de que aún no se da cuenta de que soy niña y no niño jajaja, pero eso por mi esta bien.

Hasta hace unos meses ambos estábamos emparejados (cada uno con su respectivo claro está) y singularmente teníamos historias parecidas he incluso terminamos casi en la misma fecha, con la salvedad de que a él lo despacharon y lo mio fue al revés, pero para el caso, al final de un tiempo andábamos los dos como despojos humanos, él por la susodicha y yo por un nuevo personaje con el que no resulto el asunto. Así que como buenos amiguitos nos 'prestábamos ropa' el uno al otro y sobrevivíamos con el tema (como gente ruda que somos).

Como les había contado antes, ya se ha hecho casi una tradición los carretes de fin de semana con los "niños" en el departamento de mi amigo; aproximadamente cinco personajes más yo, arreglando el mundo y bebiendo hasta cocernos el hígado. Excelente!, aparte del ambiente y hablando desde mi ego, a quien no le gustaría sentirse con toda esa atención, en esos momentos podríamos decir que ese es mi castillo y ellos mi corte.

El tema es que este amigo encontró nueva novia y ayer fue la presentación en sociedad por así decirlo, ella (opinión de amiga), mm si linda, simpática? sí, se podría decir que sí, decente; en sístensis se podría decir que está bien calificada; salvo porque tiene diez y ocho y es alumna de mi amigo el resto está bien. La reacción de los niños, tomado en cuenta que su agenda social de amigas es casi nula: no desesperaron por ella, al menos aun me sentí con privilegios (bueno el hecho de que no se despegaron en toda la noche no ayudaba con su sociabilización) hasta ahí, todo relativamente bien, obviamente era extraño no poder conversar todo lo que quisiese con él o contarle todo lo que quería contarle, pero lo comprendo.

Hasta cuando empecé a notar que mis privilegios cedían.


Punto uno: ya no dormiría en la cama de dos plazas. Relegada a la cama de mierda de una plaza, dura, sonora e incomoda.
Punto dos: ya no tendría mi asiento reservado adelante. Relegada directamente al asiento de atrás.
Punto tres: ya no me irían a dejar hasta la casa. Obligada a tomar dos transportes con todo el dolor de espalda, sueño y lata.

Para que les voy a mentir, yo también he odiado a las amigas de mis machos, pero cuando la cosa va al revés...Lo reconozco se me sale la yegua celosa que llevo dentro... y qué?!! En mi reino mando yo!!

viernes, 14 de agosto de 2009

El que la sigue la consigue?

Señores hombres, quiero declarar públicamente mi admiración hacia ustedes; osea, yo he visto gente luchadora, gente insistente, gente emprendedora como dicen ahora, pero no hay nada que se le compare a un hombre tratando de "engrupirse " a una mina.
A estos señores, seamos honestas, los hemos descuerado en muchas ocasiones (hartos motivos que dan), pero si ustedes quieren ver a un hombre, con todas las de un caballero, solo observenlo en su ritual de conquista.

Pasos para reconocer a un hombre "engrupiendo"

  1. siempre andará con fuego.
  2. siempre estará dispuesto a invitar, aunque esto incluya a las amigas de la susodicha
  3. pondrá cara de interés aunque le estés contando sobre las gracias de tu gato,probablemente también saque a colación a su mascota
  4. siempre dirá, no te preocupes yo te voy a dejar
  5. siempre andará con un amigo que anda muerto de pena porque lo 'patearon' o un amigo que los dejo solos (mentira!!!)
  6. siempre vendrán saliendo de una triste ruptura, o dirán que están solos hace un buen tiempo porque querían tiempo para crecer (mentira!!! y peor que la anterior)
  7. siempre querrán hacer lo que tu quieras, llámese ir al baño (incluso esperan afuera), bailar, buscar a la amiga perdida, entre otros.
  8. siempre estará dispuesto a prestar su celular
  9. jamás pondrá mala cara aunque tenga que cargar con las amigas ebrias de la susodicha.
  10. ah! y siempre, siempre, tendrá solución a todos tus problemas.

Las mujeres, somos yeguas, cuando queremos algo siempre haremos pensar a la otra persona que fue ésta quien ideo todo (a pesar que siempre estuvo fríamente calculado), pero ustedes, machos recios, urden todo un plan, todo un guión, una estrategia; que en el fondo y esto es entre nos... nosotras inventamos. Pero no se aflijan, al final nos entretiene tanto ver hasta donde están dispuestos a llegar que, como dice el viejo refrán : el que la sigue... la consigue.

domingo, 2 de agosto de 2009

La "m" que llevo dentro

Hace meses atrás (de hecho el año pasado), una amiga me recomendó un blog, "el blog de una mina... no tan mina" y una de sus entradas. En ella "xime" hablaba sobre los tipos de "maracas", sí esa tan vapuleada palabrilla a la que siempre le hacemos el feo y que en el fondo... todas llevamos dentro.


Yo recuerdo que años atrás, con mi grupo de amigas de ese tiempo, siempre usábamos el calificativo para ésta o aquella, pero dependía del apellido que le diéramos el cariz que tomaba, por ejemplo entre nuestras propias filas, teníamos una de esas especimenes, ella era como mm fina (la explicación de eso la encuentran en el blog que menciono al principio), pero hay que ver como la detestábamos por eso, en realidad con ella siempre como que tuvimos sentimientos encontrados, entre que la queríamos y la queríamos bajo diez metros de tierra, era de esas minas que son tus amigas solo porque es mejor tenerlas cerca y vigiladas que lejos y de enemiga (pero con todo mi cariño jeje). El punto es que ella por ejemplo, tenia la mala manía de tratar de gustarle a todo el mundo, no miento, a todos!!, pero no pasaba de eso, como dicen por ahí "nunca se la tomaba" y ya como que nos sabíamos de memoria su rutina: siempre con la sonrisita y su pavoneo ah! y esa tan suya manera de jugar con el tirante del bolso, como olvidarlo.


De eso han pasado varios años ya, entre los cuales estuve por harto rato con cierto personaje (que no mencionaré), así que supongo que mi "m" interna se mantuvo dormida, sin embargo llego la soltería y con ella despertó de su largo sueño.
Uno siempre trata de mirar de lejos el tema, como si fuera algo malo, pero en el fondo es la manera actual de referirse a esa coquetería que todas llevamos dentro (claro uno poco más exacerbada). Ahora que lo pienso se me vienen varias escenas a la mente y resulta que tengo un increíble, increíble potencial; recuerdo especialmente una frase que me dijo un ex-amigo: "ella... la que le cae bien a todo los niños".


Es que nosotras se podría decir que nacemos con eso, o sea lo traemos de fábrica, es como una herencia milenaria que se traspasa de generación en generación. Antes las damiselas soltaban sus pañuelos frente a los gallardos señores, quienes se apresuraban a recogerlos, hoy las herramientas han cambiado, claro, pero reconozcámoslo, esa mezcla de femeneidad, debilidad, bondad y sexapil que nos sale en esos momentos más difíciles (más bien cuando queremos algo) no es más que la maraca que todas llevamos dentro, saliendo a la luz para rescatarnos o simplemente ayudarnos a conseguir aquello que tanto queremos.


Supongo que en parte esa es la explicación a el hecho de que siempre me he llevado mejor con los hombres, mi mejor amigo de hecho es un hombre y es común que me haga parte de sus reuniones, es un club de toby más yo, al parecer mi tipo de "m" interna tiene bien desarrollado el lado masculino, porque tampoco ando por la vida de lady 24 horas al día (menos con ellos).


Para terminar quiero dejar en claro que no existe sólo un tipo de "m", por el contrario existe toda una gama, para todos los gustos se podría decir, unas más otras menos; finas, odiadas, tontas, vivas, mentirosas, simpáticas, cada una lleva la suya dentro.